El pasado sábado 26 vivimos con mucha alegría un momento especialmente significativo para nuestra Congregación: la celebración de entrada al Noviciado de HAWA, que comienza una nueva etapa en su camino vocacional.
Cada vez que una persona se atreve a dar un paso para seguir a Jesús de una manera más profunda, algo nuevo nace. Y cuando ese paso se da en nuestra familia del Ángel de la Guarda, toda la Congregación se siente implicada, agradecida y esperanzada.
Entrar en el Noviciado no significa tener todas las respuestas. Significa, más bien, disponerse a escuchar, a dejarse acompañar, a descubrir con mayor profundidad la llamada recibida y a aprender a responder a ella con libertad y generosidad. Es comenzar un tiempo privilegiado para crecer en la relación con Jesús, conocerse mejor, descubrir el carisma y experimentar que la vocación se va haciendo vida en lo cotidiano.
Por eso, acogemos este camino con entusiasmo. Porque una vocación nunca es solamente una historia personal. Es un don que enriquece a toda la Iglesia y también a nuestra Congregación. Cada nueva vocación nos recuerda que Dios sigue llamando y que el carisma recibido de nuestros Fundadores continúa teniendo futuro cuando encuentra corazones dispuestos a acogerlo y encarnarlo.
Durante este tiempo de Noviciado, Hawa irá descubriendo qué significa vivir como Hermana del Ángel de la Guarda: estar disponibles para acompañar, educar, servir y anunciar el Evangelio; aprender a mirar a cada persona con la ternura y la firmeza que brotan del corazón de Jesús; y dejar que la propia vida se vaya configurando con Él.
También para nosotras, como comunidad congregacional, este comienzo es una invitación. Acoger una vocación es responsabilidad de todas. Es rezar, acompañar, escuchar, ofrecer espacios donde pueda crecer, compartir nuestra propia experiencia y, sobre todo, dar testimonio de que merece la pena entregar la vida a Jesús.
Hoy damos gracias por esta nueva historia que comienza. Una historia que todavía está por escribir y que confiamos a Dios, sabiendo que Él es quien llama, acompaña y sostiene cada paso.

«Incluso antes de que se formara en el seno materno, ya le conocía» Jr. 1
Así, Padre, antes de que pronunciara mi primera palabra, ya habías pronunciado mi nombre. La historia de Jeremías siempre me ha hecho plantearme mi propia historia en el momento en que le preguntaba: «¿Por qué yo?»
Así sigue siendo mi pregunta.
Cuando le decía: «No soy capaz», no había nada en mí que lo demostrara, pero Él me hizo callar con la promesa de que estaría conmigo. Y cuando dudaba, diciendo, como Pedro: «Si eres tú, mándame ir a Ti», y me ahogaba en las noches, Él me tomó de la mano y me dijo: «Ven, no temas».
Hoy el Señor me muestra que mi problema no era la tormenta, sino hacia dónde miraba yo. Ahora creo que nunca dudé; es una falta de honestidad hacia Dios; ahí es donde puso a prueba mi fe.
Señor, Tú esperas que lo deje todo, pues con los ojos fijos en ti caminaré sobre aquello que me hace dudar de ti; así que aquí estoy: no permitas que vuelva a confundirte con nada más; dame la forma que te complazca, pues confío en ti.

Estamos contentas porque el Señor sigue haciendo maravillas
Agradecidas por la vocación de una joven que quiere responder al Señor.
Un abrazo
Enhorabuena a HAWA y a toda la Congregación con nuestro compromiso de apoyo fraterno desde nuestra oración y acogida.
Desde Quillan «cuna de la Congregación » cuenta con ello.
Gracias! a la Cdad formativa del noviciado por vuestra disponibilidad en misión tan importante
Muchas gracias por tu mensaje!! Un fuerte abrazo. Sigamos pidiendo por las vocaciones a la Congregación. Un abrazo