El 4 de octubre del 2025, a una semana de renovar nuestra promesa bautismal, cuatro laicas angelinas de la comunidad de Barquisimeto, estado Lara-Venezuela, nos encontramos con María Madre de Dios y Madre nuestra. Este hermoso y fructífero encuentro, nos permitió recrearnos con las características de esa mujer sencilla, humilde, generosa y abnegada que, en el momento de la Anunciación, no preguntó ¿ qué hago?, simplemente, dijo sí y se dedicó a entender cómo hacerlo. En esta mañana de oración, reflexión, introspección y desconexión de la rutina diaria, nos dedicamos, en un primer momento, a descubrir el discipulado desde la elección de María para, luego, adentrarnos en el Discipulado desde el Anuncio de María. Dos perfiles que nos llevaron a reconocernos en el hoy y ahora, como Comunidad Laical Ángel de la Guarda que nos formamos y conformamos DISCIPULAS DE CRISTO JESÚS, al servicio de la Iglesia y la sociedad. Desde esta perspectiva, nos comprometemos a:
- Aprender de María a comunicarnos con seres diferentes a nosotras.
- Valorar y seguir el ejemplo de esos Ángeles Visibles que, durante toda nuestra existencia, nos han acompañado mostrándonos y guiándonos por el mejor camino a seguir.
- Ser ejemplo de vida para aquellos que necesitan una palabra de aliento o una mano que les ayude a levantarse.
- Confiar, plenamente, en la Providencia de Dios, ese Padre y Madre que siempre nos acompaña.
- Seguir nuestro camino como laicas que sienten, vibran y actúan en la transformación de realidades injustas que golpean el día a día de nuestros hermanos y, juntas, en comunidad, seguir creciendo, ampliar horizontes y llevar esa palabra que conforta y anima al otro en nuestra misión y aporte a la CONSTRUCCIÓN DEL REINO DE DIOS.


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