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Ago 8, 2026 | Noticias

Durante estos días, Hermanas de África, América, Europa y Asia nos hemos reunido en La Molle, nuestra Casa Madre, convocadas para vivir una experiencia de encuentro, formación y oración que nos devuelve al corazón de nuestra historia congregacional. Llegamos justo cuando otro grupo concluía su experiencia de encuentro, signo de una vida que se transmite y se renueva en cada generación.

La llegada estuvo marcada por la emoción de regresar a Quillan, el pequeño pueblo donde la Congregación dio sus primeros pasos. Caminar por sus calles, visitar los lugares fundacionales y reconocer las huellas de quienes nos precedieron ha sido un gesto de memoria agradecida y un momento de profunda conexión con nuestras raíces. Volver a este lugar nos ha permitido contemplar, con mirada renovada, la fidelidad que sostiene nuestra misión y el camino que seguimos construyendo juntas.

La diversidad de procedencias ha dado a estos días un tono especialmente fraterno. Hermanas de distintos continentes hemos compartido historias, desafíos pastorales y miradas sobre la realidad. La convivencia en La Molle , espacio que guarda la vida, la oración y los sueños de nuestros Fundadores, ha generado un clima de comunión que ensancha la misión del Ángel de la Guarda en el mundo y fortalece nuestro crecimiento congregacional.

Del 1 al 8 de agosto hemos vivido los Ejercicios Espirituales, acompañadas por el Padre Iñigo Merello, SJ, quien nos ha guiado en un itinerario de silencio, escucha y discernimiento. Han sido días para detenernos, para dejar que la Palabra ilumine nuestra vocación y para renovar el deseo de servir con sencillez y alegría.

Estos días en La Molle están siendo un regalo. Con el corazón agradecido, continuamos ahora la etapa de formación, confiando en que lo vivido aquí seguirá dando fruto en nuestras comunidades y en cada lugar donde la Congregación está presente.

2 Comentarios

  1. Ramon Villamizar

    Que el regalo maravilloso de su vocación y misión siga haciendo fecundo el reino de Dios entre nosotros!

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    • hnas

      Muchas gracias, D. Ramón. Unidos en la oración

      Responder

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