Del 11 al 14 de septiembre, en Bogotá, Colombia, se llevó a cabo el encuentro del Equipo de Animación y Consulta del Distrito continental de América. Durante estos días de trabajo, reflexión, oración y fraternidad, las hermanas se reunieron para evaluar el camino recorrido, proyectar las acciones futuras y continuar discerniendo los nuevos retos y oportunidades que permitan hacer cada vez más viva la misión y la presencia de la Congregación en América.
Este espacio de encuentro favoreció la escucha mutua, el diálogo fraterno y la búsqueda conjunta de respuestas a los desafíos del tiempo presente, renovando el compromiso de seguir anunciando el Evangelio y acompañando a las personas y comunidades desde el carisma de las Hermanas del Ángel de la Guarda.
Con gratitud y esperanza, el equipo continuó profundizando en el itinerario que el XXV Capitulo General mantiene para este tiempo. Inspiradas por el lema «Juntas a la escucha del Espíritu para nacer de nuevo», las hermanas se dejaron iluminar por el encuentro de Jesús con Nicodemo (Jn 3,1-21), una invitación permanente a abrir el corazón a la acción transformadora de Dios, a dejarse renovar por su Espíritu y a responder con fidelidad creativa a los desafíos de la misión.
Animadas por esta experiencia de comunión y discernimiento, las Hermanas del equipo reafirmaron su compromiso de seguir construyendo caminos de encuentro, servicio y misión en todo el continente, confiando siempre en la presencia fiel de Dios que guía los pasos y sostiene a la Congregación.
Asimismo, se realizó un encuentro virtual de evaluación y programación con los Equipos de Apostolado y Comunicación. En este espacio se valoró positivamente el compromiso y la dedicación con los que ambos equipos continúan fortaleciendo la misión congregacional, destacándose por su creatividad, corresponsabilidad y alegría en el servicio.
Finalmente, el Equipo de Animación y Consulta expresó su sincero agradecimiento a las comunidades de Bogotá por su cálida acogida, su cercanía fraterna y la generosa hospitalidad con la que recibieron a las hermanas durante estos días.
Cada encuentro constituye una valiosa oportunidad para compartir la vida, fortalecer los vínculos de comunión y reconocer la riqueza de caminar juntas como familia congregacional.



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