Cada año, la Madre San Pascual invitaba a las Hermanas a reunirse en La Molle. Todas, viajaban con sus pocas pertenencias para descansar unos días durante el verano y, después, ser enviadas a la misión. Su deseo era que, esos días de encuentro, les ayudaran a recrear su espiritualidad, a vivir la fraternidad y sentirse enviadas a la misión. Ésta está siendo la experiencia de las Hermanas reunidas durante estos días en la Casa Madre.
Tras los Ejercicios Espirituales, la segunda parte de este encuentro ha sido formativa: consagración, votos, vida fraterna y misión. Unos días para profundizar en estas dimensiones esenciales de nuestra vida y hacerlo desde el Evangelio y nuestro Carisma. Acompañadas por el P. David Cabrera, sj, agradecemos la oportunidad de continuar tomándonos el pulso y avanzar en nuestros procesos de crecimiento personal. Hacerlo juntas, compartiendo lo que somos y vivimos, nos ayuda a disfrutar de la fraternidad y fortalecer nuestra vocación como Hermanas del Ángel de la Guarda.


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